Un hábito suelto se abandona. Una meta con plazo, con sus hábitos midiendo cuánto falta y una montaña que te muestra dónde estás, se termina. Eazy Habit convierte lo que quieres lograr en una expedición que puedes ver.
Marcas casillas todos los días y al mes siguiente no sabes si avanzaste hacia algo. Aquí cada hábito pertenece a una meta con fecha límite, y cada día te dice a qué ritmo tienes que ir para llegar.
Eliges un objetivo y un plazo, y agrupas los hábitos que te llevan ahí. Esa es tu expedición: todo lo demás se mide contra ella.
230 videos, 8 al día, 40 páginas: los hábitos llevan número y unidad. Sin cantidad no hay distancia que recorrer ni ritmo que calcular.
Hábitos que quieres sumar y hábitos que quieres soltar viven en el mismo lugar, cada uno con su forma de registrarse.
Diario o de una sola vez, con meta del día y meta total, en sub-pasos si es grande, agrupado con los demás que apuntan al mismo lado.
Define cuánto quieres hacer hoy y cuánto en total. Al llegar al total el hábito se completa solo: ya no es una casilla infinita.
Divide un hábito grande en pasos y decide cuántos bastan para dar el día por hecho. Los diarios se reinician a medianoche.
Racha actual y mejor racha, con el historial día a día: hecho, parcial, limpio, recaída o descanso. La verdad, no solo los aciertos.
Empiezas con ventaja: si ya ibas por el video 100, lo registras al crear el hábito y cuenta desde el primer día.
Cada meta es una montaña al atardecer y tú la estás subiendo. El escalador avanza con lo que de verdad registraste, cada hábito camina el sendero a su propio ritmo, y los campamentos —base, I, II, III y la cima— marcan en qué nivel vas. En la cima cuelgas la foto de por qué empezaste.


No es motivación, es aritmética: lo que falta dividido entre los días que quedan. Cada mañana sabes tu número.
La app calcula cuánto tienes que hacer cada día de cada hábito para llegar al plazo. Si te atrasas, el número sube y lo ves.
Un veredicto claro contra tu fecha límite, hábito por hábito. Sin adornos ni felicitaciones vacías.
La barra de expedición marca dónde deberías estar hoy y dónde estás realmente. La distancia entre ambos es toda la historia.
Las metas se editan: cambia los hábitos, renómbrala o mueve el plazo cuando la vida se cruce. La expedición se recalcula sola.
Las cosas de una sola vez —esa llamada de las 18:00— viven junto a tus hábitos, no en otra app.
Anota la tarea puntual con su día y su hora, y aparece en la semana de tu expedición.
El tiempo que falta se actualiza solo y se pone en alerta cuando quedan menos de tres horas.
Una tira de días con marcas donde hay algo pendiente: tocas un día y ves lo suyo.
Lo vencido no desaparece en silencio: queda a la vista hasta que lo cierres.
Crea tu meta, ponle plazo y mira dónde estás parado.